La libertad es el núcleo de la visión bíblica y occidental del gobierno.
La tendencia de los seres humanos a derivar hacia el totalitarismo y la manipulación del poder nos obliga a crear estructuras políticas que protejan al pueblo y al bien común.
Vivimos en tiempos peligrosos, en los que existen herramientas increíbles para controlar a las personas, lo que saca a relucir los peores rasgos de muchos líderes. Para tener éxito como sociedad, debemos restaurar los valores de libertad, justicia y rectitud en la sociedad, y debemos exigir esos valores a nuestros líderes y nuestras instituciones.





























